La pulsioximetría es una prueba diagnóstica utilizada para medir la cantidad de oxígeno que hay en la sangre sin realizar una extracción de sangre (como en el caso de la gasometría arterial). Para este estudio es usado un aparato llamado pulsioxímetro, el cual consiste en una pequeña pinza que se coloca en la punta de cualquier dedo de las manos. En un extremo tiene un emisor de luz y en el extremo de enfrente un receptor. La luz atraviesa el dedo y se altera con la hemoglobina oxigenada, de tal manera que cuantas más moléculas de hemoglobina haya ocupadas con oxígeno más se alterará el haz de luz.
Las alteraciones del haz de luz son recogidas por el pulsioxímetro, quien las interpreta, y da un valor numérico que representa el porcentaje de oxígeno que hay en la sangre. Este procedimiento prueba tan solo dura unos instantes, y no suele generar ninguna molestia.
Oximetría del pulso.
No es necesario estar en ayunas.
En caso de estar tomando algún medicamento informe a su médico sobre esto.
Es un examen utilizado a diaria en pacientes ingresados en situaciones de urgencias, o en consultas de ambulatorio. Es el paso previo a realizar otras pruebas como la gasometría.
Las razones para realizar una oximetría pueden ser diversas como el ajuste de oxígeno suplementario, según sea necesario, la eficacia de pulmón medicamentos, y la tolerancia del paciente a un aumento de los niveles de actividad.
Otras razones pueden incluir, aunque no son del todo limitantes a:
La ventilación mecánica, es decir, uso de un ventilador para mantener la respiración.
La apnea del sueño, es decir, los períodos de interrupción de la respiración durante el sueño.
Condiciones médicas, tales como ataque al corazón, insuficiencia cardíaca congestiva, enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), la anemia, el cáncer de pulmón, asma o neumonía.
La pulsioximetría es un examen que permite saber los niveles de oxígeno en la sangre, para diagnosticar situaciones de insuficiencia respiratoria sin necesidad de realizar análisis ni intervenciones invasivas.
Rango sujeto a evaluación de la clínica o del médico tratante.
Cuando esta prueba sea indicada se procederá a colocarle el pulsioxímetro en los dedos de la mano; puede ser en cualquier dedo. Sin embargo, hay situaciones en las que la sangre no llega bien a la punta de los dedos como una exposición al frío, y otras son situaciones patológicas: sepsis, enfermedad de Raynaud, entre otras. En esos casos, se puede intentar colocar el pulsioxímetro en otras localizaciones, como el lóbulo de la oreja.
Tras unos segundos de empezar la prueba se empezará a detectar el pulso sanguíneo, entonces la luz cruzará el dedo y se deformará según las moléculas de hemoglobina que estén ocupadas con oxígeno. En la pantalla del pulsioxímetro aparecerá un número, el cual el médico interpretará para los resultados.